Cuando contemplo las puras luminarias allá arriba,
No palabras, estrellas deletreo,
Tu discurso son cláusulas de fuego.
Octavio Paz
Juana Inés de Asbaje nació en San Miguel Nepantla, México, el 17 de abril de 1651. En aquella época sólo los hombres asistían al colegio. Las mujeres de la corte tenían maestras que les daban clases particulares. Así, Juana, de sangre española y criolla, aprendió a leer y a escribir. A los 6 años, Juana le hizo un extraño pedido a su madre: Vísteme de varón. Quiero ir a la Universidad.
Su pedido para asistir a la Real y Pontificia Universidad de México le fue negado. Pero Juana siguió estudiando a escondidas. Con 12 años y gracias a un amigo de la familia, conoció las grandes bibliotecas de la capital. Ahí descubrió las obras de Calderón de la Barca, de Góngora, las historias de las Indias y tantos otros. Aprendió latín, vasco, portugués y nahuatl. Su fama como poetisa la acercó a los Virreyes de España, pero los religiosos y seglares la acusaron de estar inspirada por el demonio:
¡Esa tiene cabeza de hombre en cuerpo de mujer!

